sábado, 10 de marzo de 2012

En contra de la demolición de la escuela palestina de las 3.000 Ruedas


La asamblea del movimiento por la  escuela Pública , Laica y Gratuita de Valladolid, en la jornada del día 7 de febrero, se sumó al movimiento de solidaridad con esta población beduina de Palestina y contra las intenciones de ocupación de Israel.

La Escuela Beduina Palestina de las 3.000 Ruedas está amenazada de demolición por el Ejército israelí y la comunidad será deportada al exvertedero de Jerusalén En la ruta de Jerusalén a Jericó, en plena Cisjordania, se asientan varias comunidades beduinas palestinas, las más pobres de entre las pobres y las que más sufren los rigores de la ocupación. En 2009, la ong Vento di Terra construyó la Escuela de las 3.000 Ruedas, llamada así por haber sido realizada con neumáticos reutilizados y criterios bioclimáticos. La Escuela ha supuesto un auténtico revulsivo para la comunidad beduina, no sólo a nivel educativo sino también social, ya que actúa como centro de encuentro, de formación de adultos, de salud, etc. Ahora, el Ejército de Israel ha anunciado que demolerá la escuela y trasladará a toda la comunidad -unas 5.000 personas- al antiguo vertedero de Jerusalén. Israel incumple nuevamente la legislación internacional: las resoluciones 194 y 242 de Naciones Unidas, la Convención de Ginebra, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Declaración Universal de los Derechos de la Infancia. A pesar de argumentar unas insostenibles razones de seguridad, sus motivos están claros: evitar el empoderamiento de la comunidad beduina y robar un territorio para seguir expandiendo los asentamientos y asegurarse la lucrativa vía turística de Jerusalén al Mar Muerto.


A favor del derecho a la educación de todos los niños y niñas del mundo

En contra la demolición de la escuela de las 3.000 ruedas
 (escrito de la comunidad educativa de solidaridad con el problema de esta demolición)

Como miembros de la comunidad educativa de Valladolid hemos tenido noticia de los planes del Ejército de Israel de demoler la denominada Escuela Beduina Palestina de las 3.000 Ruedas y de trasladar a los miembros de la comunidad –los Jahalin, unas 2.300 personas- a las cercanías del vertedero de basuras de Jerusalén.

Dichos planes nos han sido comunicados en su visita a Valladolid por la enfermera vallisoletana Alicia Vacas y por el rabino israelí Jeremy Milgrom, fundador de Rabinos por los Derechos Humanos. Asimismo, hemos ratificado este plan de demolición de la Escuela y deportación de la comunidad a través del informe de Amnistía Internacional publicado el 8 de febrero de 2012 bajo el esclarecedor título de “Debe cancelarse el plan para desplazar forzosamente a las comunidades beduinas de los Jahalin”.

La comunidad Jahalin fue expulsada en 1948 al desierto de Judea, en concreto a la ruta que conduce desde Jerusalén a Jericó. En total, se calcula que malviven en este inhóspito lugar de Cisjordania unas 5.000 personas. Las condiciones de vida son deplorables: infraviviendas y chabolismo sin acceso a los servicios básicos de agua y electricidad, sin apenas trabajo, carencias sanitarias, altas tasas de mortalidad infantil, mínima escolarización… Todos los índices socioeconómicos son sensiblemente inferiores a la media de la sociedad palestina. A los rigores de la ocupación israelí que sufren todos los palestinos y palestinas hay que añadir que las comunidades beduinas han visto cercenados sus medios tradicionales de vida (nómadas, ganaderos y transportistas de mercancías en caravanas).

En el año 2009, la organización no gubernamental italiana Vento di Terra construyó la Escuela de las 3.000 Ruedas. El complejo –cuatro aulas, una sala de profesores, un patio de juegos y unos servicios- debe su nombre a que se edificó con neumáticos reutilizados rellenos de adobe y siguiendo criterios bioclimáticos.

La puesta en funcionamiento de la Escuela supuso no sólo la posibilidad de escolarizar a casi un centenar de niños y niñas, sino también un revulsivo para una comunidad absolutamente deprimida. El lugar se convirtió en centro social, sanitario, lugar de educación de adultos… Incluso se comenzó un programa de formación de profesorado y ya la comunidad cuenta con su primera profesora beduina, Mariam, todo un símbolo para los Jahalin. A ese primer centro ha seguido otro más, además de una incipiente red de guarderías y una clínica móvil.

Nosotros y nosotras, como miembros de la comunidad educativa y en el más firme convencimiento de que la educación es un derecho inalienable para cualquier niño o niña, independientemente de su raza, religión o condición social, no podemos sino oponernos a la destrucción de esta Escuela. Dicha demolición no sólo atenta contra la Declaración Universal de los Derechos de la Infancia, sino que supone, como ha recalcado Ann Harrison, directora para el Programa de Oriente Medio de Amnistía Internacional, un “crimen de guerra”, ya que las personas que integran la comunidad Jahalin están consideradas como refugiadas por parte de Naciones Unidas.


Para unirse  a las campañas de solidaridad existentes :

Amnistía Internacional




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